19 de mayo de 2012

A propósito de Chilly

Llegó, tocó, y sin duda venció. Le precedía un olor familiar que jamás hubiese asociado a ese tipo de eventos. No alcanzaba a discernir si aquel inquietante aroma procedía del artista o era propio de la sala. Tal vez venía del Steinway & Sons, pero no hubiese sabido distinguir, nunca antes había olido un piano de cola. Nada más entrar me atacó la pituitaria sin piedad, y como cualquier víctima, mi primer instinto fue intentar zafarme de sus garras. No hubo éxito. Es más, enseguida comprendí que la única solución razonable era desistir y dejarse llevar. Debía confiar en que pronto el resto de sentidos anularían al olfato. Así fue. Incitados por la melodía, el oído, la vista, incluso el tacto, tomaron las riendas. El gusto, sabiamente aconsejado por su compañero más afín, había pasado a un segundo plano, temeroso de que aquel evento acabase sabiendo rancio. Nada más lejos de la realidad, al final de la noche comprendí que aquel era un sabor extremadamente complejo, como el de un buen vino tinto. Si bien no apto para cualquier paladar, susceptible de llegar a ser apreciado por los más atrevidos.

3 de mayo de 2012

Esperanza crónica III

Mientras hay vida hay esperanza,
pero esta esperanza me quita la vida.

Dejo las puerta abierta.
Veo penetrar el halo de algo
que vagamente inspira la ilusión de lo que nunca será.
Es el humo que alimenta esta esperanza que me absorbe,
que me convierte en insomne,
otra vez.

Esta esperanza me ahoga y tú la alimentas,
y de repente la subyugas con tu buena suerte.

Ella puede más que mi voluntad.
Esperanza crónica, insomne perpetua.

Tengo ojeras de esperanza,
sufro nauseas de esperanza.

Tu siempre en estado latente,
zooming in, zooming out.

Yo dispuesta a perder esta esperanza inconsciente
y ser liberada.

4 de abril de 2012

Azul otra vez

Me pierdo de nuevo en un azul brillante, casi cristalino.
Se ha prendido un hilo entre tu corazón y el mío.
Es rojo, es verde, es blanco.
Es fuerte... Es débil.
Pero todo está en mi mente.

No me puedo ir.
Sensaciones enterradas afloran inesperadas.
Tan deseadas.

Ilusión, arma de doble filo.
Me censuro y te censuro.
Un puñado de horas, cientos de minutos, miles de segundos.
Emociones intermitentes, eternas y a la vez pasajeras.

Ahora vacío.

Ahora azul otra vez.

24 de marzo de 2012

Decisión

Su bebida favorita era el té verde, de entre sus preferidos, el de aroma a jazmín. El mejor que había encontrado hasta el momento lo compró hace unas semanas en una pequeña tienda de Montmartre. Ahora la esperaba paciente y humeante en la taza de una conocida universidad norteamericana, en la que jamás había estudiado. En ese momento, además, sonaba su canción favorita del mes. Era el escenario perfecto para lo que estaba a punto de acontecer. Sin más, ejecutó con rapidez y precisión el click final en el teclado de su portátil, cómo el cirujano que realiza una incisión en el vientre de un paciente al que tiene especial cariño, y que requiere un pulso inquebrantable y un estado de relajación profunda, pero consciente. Un golpe certero de muñeca precedido por un hondo suspiro que deja por unas centésimas de segundo la mente en blanco y el corazón alerta. Sólo un instante después todo se nubló, le zumbaban los oídos y sentía nauseas. Pronto consiguió volver en si y comprendió que la intuición no le había fallado. Comprar ese billete había sido una decisión acertada. Pronto estaría embarcada en un avión camino a Sidney. Echó mano a la taza de té, dio un sorbo lento y profundo. Se alegró de ser adicta a aquel brebaje acuoso y no a cualquier otra sustancia menos inocua, porque beber, bebía, y mucho.


1 de marzo de 2012

El pan nuestro de cada día

Mírate, si estás hecho una pena.
Con lo bonito que es el uniforme y lo que lo desmereces.
Métete la camisa y súbete el pantalón.
Mucho mejor.
Vete a lavarte las manos antes de merendar, y de paso repeínate un poco, que parece que vengas de la guerra.
Y después a hacer los deberes, si no quieres que esconda la play otra semana.
Cómo vuelva tu padre y no estés estudiando, nos va a caer una buena...
Por cierto, ¿qué pasó con el examen de matemáticas?
¿Pero cómo que no sabes la nota, si fue hace ya una semana?
Anda, saca la agenda, a ver si te ha puesto alguna nota la profesora.
Venga, tráela o voy yo a buscarla.
Mira, qué casualidad, de repente te acuerdas.
¡¿Cómo, un cuatro setenta y cinco?!
No, si ya lo dice tu padre, que eres negado para las matemáticas.
Yo no sé de que sirve tanto ayudarte, que nos desvivimos por ti y así nos lo pagas.
Está claro que no estudias lo suficiente.
El pan nuestro de cada día.
¡Si es que eres un vago!
Pues este fin de semana olvídate del cumpleaños de Jonathan.
Madre mía, si se entera tu padre...
Si te pregunta dile que sacaste un seis y a ver como nos las apañamos para el próximo examen.
No lo veo claro, hijo, no lo veo nada claro.
No sé yo si este año aprobarás todas, y como te quede alguna nos vas a dar el verano.
¡Ay, Dios mío, la puerta!
Corre, corre, saca los libros, que parezca que hacemos algo.
Ay Dios, que no se entere, que no se entere que nos la cargamos.