Mírate, si estás hecho una pena.
Con lo bonito que es el uniforme y lo que lo desmereces.
Métete la camisa y súbete el pantalón.
Mucho mejor.
Vete a lavarte las manos antes de merendar, y de paso repeínate un poco, que parece que vengas de la guerra.
Y después a hacer los deberes, si no quieres que esconda la play otra semana.
Cómo vuelva tu padre y no estés estudiando, nos va a caer una buena...
Por cierto, ¿qué pasó con el examen de matemáticas?
¿Pero cómo que no sabes la nota, si fue hace ya una semana?
Anda, saca la agenda, a ver si te ha puesto alguna nota la profesora.
Venga, tráela o voy yo a buscarla.
Mira, qué casualidad, de repente te acuerdas.
¡¿Cómo, un cuatro setenta y cinco?!
No, si ya lo dice tu padre, que eres negado para las matemáticas.
Yo no sé de que sirve tanto ayudarte, que nos desvivimos por ti y así nos lo pagas.
Está claro que no estudias lo suficiente.
El pan nuestro de cada día.
¡Si es que eres un vago!
Pues este fin de semana olvídate del cumpleaños de Jonathan.
Madre mía, si se entera tu padre...
Si te pregunta dile que sacaste un seis y a ver como nos las apañamos para el próximo examen.
No lo veo claro, hijo, no lo veo nada claro.
No sé yo si este año aprobarás todas, y como te quede alguna nos vas a dar el verano.
¡Ay, Dios mío, la puerta!
Corre, corre, saca los libros, que parezca que hacemos algo.
Ay Dios, que no se entere, que no se entere que nos la cargamos.

¿ Realidad ?
ResponderEliminarNo conozco ningún caso en concreto, pero debe haberlos parecidos. No creo que sea algo común, pero desafortunadamente hay padres con ese perfil. El padre maltrata a la madre, y ambos maltratan al niño :(
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